¿Alguien pudo suponer alguna vez que los gigantes de la indutria automotriz norteamericana -para poder salvarse- tendrían que aprender de América Latina...? Una de las pocas ventajas que ofrece vivir muchos años es poder ver la historia y no leerla.
Según cuenta Geraldo Samor, en The Wall Street Journal Americas, el Sr. Bill Ford -con ese apellido no hace falta aclarar quien es- dijo "Lo que podemos aprender de Sudamerica es la voluntad de empezar desde cero". Y cuenta la resurrección de Ford Brasil que, de llegar a la posibilidad -en 1999- de salir de Sudamerica, pasó a transformarse en una de las mayores historias de éxito de la compañía, representando 1 dólar de cada 5 ganados por Ford Motor Co. el año último.
Según la crónica, el suceso de Ford do Brasil fue la creación del Ecosport -un todoterreno chico- que surgió de un dibujo en una servilleta de Luc de Ferran, un ingeniero con 30 años de experiencia en Ford. A partir de allí la empresa brasileña comenzó a resurgir produciendo 98.000 unidades consiguiendo una participación del 80% en esa gama y exportando a la Argentina, Chile, México y Venezuela.
Para poder realizar el trabajo redujeron el tiempo transcurrido desde que se dibujan los planos hasta la llegada del modelo al mercado y desecharon conceptos de fabricación muy arraigados y los reemplazó por otros más modernos, "algo -dice el periodista- que las operaciones norteamericanas tratan de hacer ahora". Agrega que como parte de su reorganización, Ford está cerrando 14 fábricas en los Estados Unidos y eliminando 34.000 empleos durante los próximos seis años. También señala que Ford no intentó todavía en USA, algo tan ambicioso como la planta de Camaçari, de U$S 1.900 millones, donde se fabrica el Ecosport y que es un gran ejemplo de las plantas más flexibles y eficientes que "están en el corazón de la reestructuración de Ford". La nota destaca también las ventajas que ofrecen las fábricas flexibles: líneas de montaje de modelos diversos y con gran rapidez para el inventario y la entrega de componentes justo en tiempo.
Lo que no explica la información -pero lo da por sobreentendido- es cómo supieron modernizarse en Brasil y se dejaron venir el desastre encima los dos gigantes de la industria norteamericana. Siempre tuvimos la convicción que America Latina podía enseñarles muchas cosas, pero nunca a fabricar automóviles.