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1932. Varios Citroën C4 y C6 hacen su entrada en la Ciudad Prohibida de Pekín. Se trataba de vehículos autocadenas que habían protagonizado el Crucero Amarillo, una de las grandes epopeyas del mundo del automóvil, que supuso atravesar Asia desde Beirut hasta la capital china.
Hoy, 74 años después, el C4 y el C6 también se encuentran en Pekín. Junto al C-Triomphe y al C2, son las estrellas del stand de Citroën en el Salón del Automóvil de la capital china, una muestra que se celebra anualmente en este país asiático, alternando las ciudades de Pekín y Shanghai.
Pero, tras todos estos años, no sólo han cambiado los vehículos Citroën presentes en China, la propia sociedad y economía del gran país asiático han experimentado una evolución prodigiosa, haciendo posible un mercado automovilístico que experimenta, año tras año, unos crecimientos fabulosos. Sin ir más lejos, el pasado año se incrementó un 26%. En este contexto y en ese mismo periodo, las ventas de Citroën aumentaron un 29%.
Se podría decir que Citroën experimenta esta importante progresión gracias al tradicional color rojo de su anagrama, que es el de la buena suerte en China, pero seguro que también ha tenido que ver el hecho de la antigüedad de la presencia de la marca en el país asiático. En 1985, se vendían los primeros automóviles de Citroën. En el 87, se producían los primeros contactos para que, más tarde, en 1992, se firmara la joint venture de la que nacería la sociedad Dongfeng Citroën Automobile Company.
Y, por supuesto, en la evolución de Citroën en China ha tenido una influencia decisiva su gama de vehículos, adaptada al mercado local y a un perfil de cliente que ha nacido de la nueva sociedad. Se trata de un joven, de unos 35 años, casado y con un hijo, que demanda automóviles compactos, aunque también le gustan los vehículos del segmento medio y prefiere mayoritariamente coches de tres cuerpos. Datos a tener en cuenta son que la renta per capita anual de China es de 5.300 euros, el ingreso mensual neto de una familia compradora asciende a unos 1.025 euros y el precio de un coche económico es de alrededor de 6.000 euros.
Nada más lejos de la realidad pensar que las ventas se reparten en China de manera equitativa por todo su territorio. En el tercer país en extensión del mundo, donde Citroën cuenta con más de 350 puntos de venta, el 23,7% de las matriculaciones se concentran en Shanghai y su región, y más del 30% en el norte, sin contar a Pekín, que acumula más del 10%.
“Felicidad y prosperidad”, traducción literal de “Fukang”, nombre del primer coche producido por Citroën en China, parecía ya una premonición del éxito que la marca iba a cosechar más adelante. Un éxito que se ha materializado en más de 700.000 Citroën vendidos en el país asiático. Pero el chino es un mercado al que le queda mucho para alcanzar todo su potencial. El hecho de que sólo haya un coche por cada 100 habitantes lo confirma. Por tanto, no es descabellado pensar que el mayor éxito de Citroën en China está por venir, posiblemente cuando, en quizás no mucho tiempo, se convierta en el primer mercado del mundo para la marca. |
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