James Dean vivió en Los Angeles de los 4 a los 9 años de edad. Cuando murió su madre volvió a Indiana, donde había nacido. Se recibió en la secundaria y se fue a Los Angeles nuevamente donde vivía su padre. Ingresó en la UCLA para estudiar arte dramático y tiempo después viajó a New York para actuar, con éxito, en Broadway.
Cuando regresó a Hollywood filmó
“Al Este del Paraiso” y con el
dinero que ganó se compró un
MG TD, que era el auto deportivo
más popular en U.S.A. por
entonces, 1951.
Con su segundo éxito,
“Rebelde sin causa”, cambió al
MG por un Porsche Super
Speedster que le compró a
Johnny Von Neumann, el importador,
el auto que ganaba todas las
carreras en su clase, hasta 1500 cc.
Dean siguió perfeccionando su profesión de actor y comenzó a aprender a conducir rápido en los caminos de montaña de los alrededores de Los Angeles. En diez días hizo 1.000 millas en Mullholland Road. Fue su único aprendizaje antes de anotarse en una carrera en un autódromo cercano a Palm Spring. Con el entrenamiento de picar en los semáforos arrancó primero y siguió hasta el final. Comenzó con una victoria.
Siguió con otra carreras en la zona, pero siempre ganaba su clase pero no la general. Por eso quiso ponerle un Offy a un Lotus y luego cambiar su 550 Speedster por un 550 Spyder, con el que podía soñar en ganar su clase en la Mille Miglia o Le Mans. En el verano de 1955, al terminar de filmar “Gigante”, fue a lo de Von Neumann a buscar al mecánico alemán Rolf Wüterich y salieron con el 550 para Salinas después de correr en Santa Bárbara, donde rompió un pistón. Cuando iban rápido por una calle llamada Cholame, al bajar de la autopista, se le cruzó un auto y se lo llevó puesto. James Dean murió en el acto y su mecánico se salvó, aunque se mató años después en Alemania.
Al morir trágicamente y joven, el célebre James Dean pasó a la categoría de ídolo. Para infinidad de chicas – y no tan chicas – sigue siendo un dulce recuerdo.
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