El Club de Automóviles Clásicos de la Argentina cumplió una vez más con su compromiso casi primaveral de todos los años. Autoclásica 2005 fué un éxito, como siempre.
Un excelente fin de semana contribuyó para que una notable cantidad de amantes de los autos y de las motos tuvieran oportunidad de ver juntos a vehículos de calidad –que, además, convocan a la nostalgia- y todo aquello que se suma y el público agradece: desde telas de De la María hasta revistas, libros, modelos en escala y, especialmente, partes y repuestos de modelos que van entrando en la historia.
Autoclásica es una muestra para el gran público. Para todos aquellos que, sin demasiadas exigencias, pueden disfrutar de autos de todo tipo que, como ya señalamos, recuerdan momentos de la vida que siempre se guardan en el corazón. Allí están los autos de papá, el abuelo y el tío. Los que conocimos de chicos y en los que salimos a pasear en los brazos de mamá y en los que –entre rezongo y rezongo- papá nos enseñó a manejar.
Como parte ineludible de nuestro atraso con respecto de países mas avanzados, muchos de los expuestos como clásicos se pueden ver todavía entre el tránsito de todos los días. Los realmente valiosos para los más entendidos generalmente no se ven tan fácilmente teniendo en cuenta su enorme valor económico y como obra de arte. Los coleccionistas los reservan para ocasiones especiales.
Pero sin dudas, Autoclásica cumple una finalidad necesaria y que la gente agradece todos los años con entusiasmo y muy buena disposición. Hasta supongo que podrían ser dos las exposiciones, buscando alguna otra alternativa. Hay que tener en cuenta que las generaciones se van renovando y que los autos, actuales o del pasado, siguen siendo una gran atracción. |